Cristo sufre por ti, por qué no buscas de su perdón y su misericordia para salvarte. Soberbiamente te quieres quedar con esos pecados y hasta los abrazas, los haces tuyos y así abrazas la muerte eterna.
Jesús es la Luz, el camino y la vida, es quien único te puede llevar a la vida eterna, solamente si le entregas tus pecados con profundo arrepentimiento de no volver a pecar.
Por eso te espera en la confesión para absorber tus pecados y reconciliar tu gracia con Dios. De esta manera estarás limpio de pecado mortal y preparado para su llamada en cualquier momento.
Cristo en la cruz nos recuerda siempre el alto precio que pagó por nuestros pecados y librarnos de la muerte. Visítalo en el Sagrario y en la exposición del Santísimo Sacramento, habla con el y pide al Espíritu Santo que te recuerde todos pesos pecados graves, esos pecados que no te dejan dormir y que tu mente te los recuerda constantemente.
Haz tu examen de conciencia y anota todo, verás que anotado como una lista te comenzarás a sentir más en paz y sin demora ve a confesarte recitando toda esa lista. Te aseguro que cuándo el sacerdote te absuelve en la función de Cristo Jesús, sentirás ese alivio que durante años tuviste sobre tus hombros.
Continua orando y anota todo hasta que no se te quede ninguna mancha por limpiar en tu mente y el corazón. Perdona a quien tengas que perdonar, pide el perdón a quien tengas que pedírselo y Ama a tu prójimo como Dios nos ama a nosotros.
Obedece, se humilde, manso y puro como lo fue Cristo y haz las obras de misericordia cada vez que se te presenten.

