El arrepentimiento y el perdón

Arrepiéntanse, pues, y conviértanse, para que sean borrados sus pecados. Así el Señor hará llegar el tiempo del alivio, enviándoles al Mesías que les ha sido destinado, que es Jesus. Hechos 3:19,20

Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiara de toda maldad. Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros. 1Juan 1:9,10

Jesús les volvió a decir: “¡La Paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, así los envío yo también.” Dicho esto, soplo sobre ellos y les dijo: “ Reciban el Espíritu Santo: A quienes descarguen de sus pecados, seran liberados y a quienes se los retengan, les serán retenidos. Juan 20:22

Acto de Contrición (oración para pedir perdón diariamente)

Jesús, ¡mi Señor y Redentor! Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. 

Amén 

¿Qué es la Reconciliación?

La Reconciliación (también conocida como confesión) es un sacramento instituido por Jesucristo en Su amor y misericordia para ofrecer el perdón a los pecadores por las ofensas cometidas a Dios. Al mismo tiempo, los pecadores se reconcilian con la Iglesia porque está herida por sus pecados.

Cada vez que pecamos, nos herimos a nosotros mismos, a otras personas y a Dios. En la Reconciliación, reconocemos nuestros pecados ante Dios y Su Iglesia. Expresamos nuestro pesar de una manera especial, recibimos el perdón de Cristo y su Iglesia, reparamos lo que hemos hecho y decidimos comportamos mejor en el futuro.

Examen de conciencia

Recuerde sus pecados. Estando en oración, pregúntese a sí mismo lo que ha hecho con pleno conocimiento y total consentimiento en contra de Dios y los mandamientos de la Iglesia.

  •   ¿Oro a Dios todos los días? ¿He agradecido a Dios por los regalos que me ha hecho?
  •   ¿Puse mi fe en peligro a través de lecturas contrarias a la enseñanza católica o envolviéndome en sectas no-católicas?
    ¿Participé en prácticas supersticiosas: lectura de mano o adivinación del futuro?
  •   ¿Juré el nombre de Dios en vano? ¿Maldije o di falso testimonio?
  •   ¿Falté a misa los domingos o días de guardar o de obligacion a proposito! ¿Estoy atento(a) en la misa! ¿ Guardo abstinencia en los días presentos?
  •   ¿Desobedecí a mis padres y a los superiores de la ley en cosas importantes?
  •   ¿Odio o tengo disputas o deseos de venganza?
    ¿Niego el perdón? ¿He sido irrespetuoso?
  •   ¿Me embriago? ¿Consumo drogas ilícitas?
  •   ¡He consentido, recomendado, aconsejado o tomado parte activa en un aborto?
  •   ¿Intencionalmente, he mirado pornografía, entretenido pensamientos impuros, o participado en acciones o conversaciones impuras? ¿He usado cosas artificiales para prevenir la concepción?
  •   ¿He sido infiel a mi esposo o esposa? ¿He tenido actividad sexual fuera del matrimonio?
  •   ¿He robado o dañado la propiedad de otra persona? ¿He sido honesto y justo en los negocios?
  •   ¿He respondido a las necesidades de los pobres y respetado la dignidad de los otros?
  •   ¿He mentido? ¿He calumniado o difamado a otros? ¿He juzgado a otros duramente en asuntos serios?
  •   ¿He envidiado a otra gente?

El perdón de nuestros pecados incluye cuatro partes que son:

 El Acto de Contrición: Es un arrepentimiento sincero por haber ofendido a Dios y es el acto más importante de parte del penitente. No pueden perdónarse pecados si no nos arrepentimos y tenemos una firme decisión de no repetir nuestro pecado.

 La Confesión: Confrontar nuestros pecados de manera profunda a Dios hablándole — en voz alta

al sacerdote.

 La Penitencia: Una parte importante de nuestra sanación es la “penitencia” que el sacerdote impone para la reparación de nuestros pecados.

 La Absolución: el sacerdote dice las palabras por las cuales “Dios, el Padre de la Misericordia” reconcilia a un pecador con Él mismo a través de los méritos de la Cruz.

Rito de Reconciliación

1. El sacerdote le da una bendición o lo saluda.

2. Haga la Señal de la Cruz y diga, “Bendígame Padre, he pecado. Mi última confesión fue [semanas, meses o años]. “

3.  Confiese todos sus pecados. (Sí no está seguro o se siente incómodo, pídale al sacerdote que lo ayude).

4.  Diga, “Me arrepiento por estos y todos mis pecados”.
5.   El sacerdote le asigna una penitencia y lo aconseja para ayudarle a ser un mejor católico.

6.   Haga el Acto de Contrición, expresando su arrepentimiento por sus pecados. El sacerdote, actuando en la persona de Cristo, lo absuelve de sus pecados.

El sacerdote es el signo y el instrumento del amor misericordioso de Dios con el pecador. Debe ser un sacerdote católico porque es el único que tiene la imposición de manos por orden de sucesión apostólica como dice en Juan 20:22.

Al confesar los pecados con verdadero arrepentimiento, recibe la reconciliación con Dios quien le otorga paz y tranquilidad de la conciencia acompañado por un profundo consuelo espiritual.

En esta vida terrenal es cuando único tienes la oportunidad de arrepentirte, la elección entre la vida y la muerte. Solo por el camino de la conversión podemos entrar en el Reino del que somos apartados por el pecado. 1 Cor 5:11