Mientras más te alejas de Dios

Mientras más te alejas de Dios, el mundo te ofrece toda clase de placeres, dinero, sexo, fama y reconocimientos, lujos y joyas, mansiones, vehículos  de lujo, poder y estatus.  También…

cruz

Mientras más te alejas de Dios, el mundo te ofrece toda clase de placeres, dinero, sexo, fama y reconocimientos, lujos y joyas, mansiones, vehículos  de lujo, poder y estatus. 

También son las herramientas que el mal usa para tentarte y corromper tu vida para comenzar a desordenarla. Poco a poco te dejas llevar por el placer que es un estado de felicidad temporal en la mente. Si no lo dominas comienzas a querer más y más. 

Probablemente comiences a buscar esa alegría, felicidad y euforia de manera mas rápida y constante, aquí es que entran las drogas y estimulantes como el alcohol.

Comienzas a vivir una vida desenfrenada y piensas que todo lo controlas y que nada te afecta, porque tu soló, lo puedes todo. Hasta que empiezas a decir o pensar que eres el dueño del mundo y el mundo te debe a ti. 

Ahí, el mundo empieza a envolverte, en su lado oscuro, sientes que te rodea la maldad, vives en lo prohibido. Ya tienes tu corazón endurecido, por eso no sientes nada. Tienes a tus Idolos el dinero, la fama y el poder. Solo piensas en ellos todo el día, los amas, deseas obtener más y más. Si alguien te menciona a Dios, dices: yo no necesito a ese, si ya tengo mis nuevos dioses que me lo dan todo. 

El día menos pensado, como ladrón en la noche. Todo se torna contra ti, vez como se derrumba tu imperio, como cae tu torre negra. Comienza la desdicha, los problemas, las tribulaciones, las preocupaciones, las enemistades, los cobros, los desamores, los engaños, las mentiras, los vicios y te vas hundiendo en un abismo. Tus Idolos te llevaron a la destrucción de tu ser. 

Comienzas a recordar a aquel Dios que te hablan de lo bueno que era, de como ayudaba al necesitado y piensas, pero donde esta él, porque dejo que me pasara todo esto. 

Algo dentro de ti comienza a realizar que mientras más te alejabas de él, menos lo veías su luz, menos sentías su presencia. En la oscuridad no sientes su abrazo, sientes soledad, no sientes su amor, sientes un vacío. Lo llamas pero sientes que no te escucha. Le reprochas pero no hay contestación.

Llega el día donde tocas el fondo. Te sientes destruido, quebrantado, humillado ante todos. Lagrimas salen de dolor en tu corazón cuando empiezas a realizar que no eres nada. Que el mismo mundo por le que te desvivías tratando de demostrándole lo que tu valías, se ríe de ti, habla de ti, te juzga y te abandona.

Seguramente en este momento tienes depresión, ansiedad y todas las enfermedades mentales que tal vez un Psicólogo te podría diagnosticar. Dios te dio un libre albedrío, tu escoges vida eterna o muerte absoluta.

Nada esta mal si se lleva ordenadamente a Dios por delante y obedeciendo sus mandatos, creyendo en él y su Palabra. Debes morir para nacer de nuevo, como una nueva criatura. Renunciar a tí para seguirlo a él.

El Bautismo es la manera de nacer en el como Hijo de Dios y recibir el Espíritu Santo.

La Eucaristía el cuerpo y la sangre de Cristo te mantendrá limpio y alejado de la maldad haciéndote uno con él. Mientras más comulgues mejor.

La confesión te limpia de tus pecados. Es necesario hacer una buena confesión sin omitir eventos ni pecados. Reza al Espíritu Santo para que recuerdes todos los eventos de pecado en tu vida.

Realiza si cesar las Obras de Misericordia y asegura tu tesoro en el Reino de los Cielos