Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: fornicación, impurezas y desvergüenzas; culto de los Idolos y hechicería; odios, ira y violencia; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. Gálatas 5:19-21
No saben acaso que los injustos no heredarán el Reino De Dios? ¡No os engañéis! Ni los que tienen relaciones sexuales prohibidas, ni idolatras, ni los adúlteros, ni afeminados, ni los homosexuales, ni ladrones, ni avaros, ni borrachos, ni ultrajadores, ni explotadores heredarán el Reino de Dios. Y eso fuisteis antes algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. 1Cor 6:9-11
Todo me esta permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no me haré esclavo de nada. La comida es para el estómago y el estomago para la comida; tanto el uno como la otra son cosas que Dios destruirá. En cambio la persona no es para la prostitución, sino para el Señor. 1Cor 6:12,13
Pues ustedes saben muy bien que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella. La Escritura dice: Los dos serán una sola carne. 1Cor 6:16
¡Huid de la fornicación! Todo pecado que comete una persona queda fuera de su cuerpo; más el que fornica, peca contra su propio cuerpo. ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y que habéis recibido de Dios? Así que no os pertenecéis, habéis sido comprados a buen precio! Usad, pues, vuestro cuerpo para honrar a Dios.1 Cor 6:19,20
Conocen las tradiciones que les entregamos con la autoridad del Señor Jesús: La voluntad de Dios es que se hagan santos y que rehúyan la fornicación. Que cada uno se comporte con su esposa con santidad y respeto, y no se deje llevar por pura pasión, como hace la gente que no conoce a Dios. 1 Tesa 4:2-5
Nota: La Escritura nos indica que toda relación sexual fuera del matrimonio, incluyendo Pre-matrimoniales y adulterio son consideradas pecado contra el propio cuerpo. La fornicación y el adulterio se consideran una grave ofensa, pero puede quedar perdonada por medio de la confesión del pecado en el sacramento de la reconciliación.

